
A pesar de no ser uno de los mejores trabajos del maestro Eastwood, El intercambio se convierte en sus dos horas y quince minutos en un film con una narración impecable, un sólido hilo conductor y una brillante interpretación de Angelina Jolie en el papel protagonista, acompañada de un siempre solvente John Malkovih.
Además la película trata de remover conciencias y, a pesar de tratar una historia algo sórdida, Eastwood la trata como si no lo fuera utilizando un fino filtro ya establecido, y manejando la fotografía y la música (que por cierto firma él mismo) de una manera magistral. Y por si fuera poco, el argumento, lejos de quedarse relegado en el tiempo (ocurre a principios del siglo XX), nos traslada un problema, el del rapto y desaparición de menores, desgraciadamente todavía muy presente en la sociedad de nuestro tiempo y que debemos erradicar cuanto antes.
Mientras tanto, espero que pronto llegue a los cines españoles la que sí es la última película del director estadounidense: Gran Torino, donde el propio Eastwood, a sus 78 años, se pone también delante de las cámaras, quizás –y espero que no sea así- por última vez, como él mismo ha insinuado recientemente.
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