martes, 30 de agosto de 2011

Desnudando a Antonio López


Magnífica la exposición sobre Antonio López que el Museo Thyssen-Bornemisza acoge hasta el próximo 25 de septiembre. En la muestra, que según me cuentan ha sido la sensación del verano museístico de Madrid, se puede ver tanto los grandes temas de creación de Antonio López en las últimas décadas y una mirada retrospectiva hacia la trayectoria del artista desde sus inicios hasta su madurez.

En rasgos generales, me ha parecido una exposición fantástica, con unas obras pictóricas de gran belleza, pero también con una pequeña producción de esculturas que me han llamado mucho la atención, como su proyecto más ambicioso: Hombre y mujer, que esculpió a lo largo de 26 años, el reciente Hombre tumbado o una escultura de un bebé dentro del moisés.

Pero, por supuesto, me ha parecido sublime la sala con todas sus perspectivas de la Gran Vía, la mayoría pintadas se supone que un 1 de agosto a distintas horas del día, con lo que las luces cambian totalmente el panorama de la centenaria arteria madrileña. También está aquí el cuadro que sirve de portada a la exposición de la Gran Vía esquina con la calle de Alcalá y que ha sido pintado durante dos años desde uno de los balcones del bufete Ashurst.

Es curioso que viendo estos cuadros de la Gran Vía -muchos inacabados a propósito- se aprecia como López no pinta nunca en ellos coches cuando da forma al asfalto. Desconozco el motivo, pero sugiero que no le agradan en exceso por su ruido, por la contaminación y por entorpecer el placentero paseo por el centro de un Madrid que tanto ama y que tanto ha reflejado en sus cuadros durante décadas.

Hay otras imágenes muy bellas del Madrid actual, como una vista de la Avenida de América desde lo alto de las Torres Blancas. “Es como si fuera una foto, es increíble”, susurra una señora a mi lado contemplando el cuadro. Razón no le falta. El perfeccionismo de los detalles de algunos cuadros de López es espectacular.

Por último destacar que me ha gustado mucho un cuadro de una nevera abierta con comestibles en su interior (Nueva nevera 1991-1994) porque me ha acercado enormemente a la vida cotidiana y por su intenso realismo. Curiosamente es un cuadro de la colección del presidente de ACS y el Real Madrid, Florentino Pérez. Y por el contrario, no me ha gustado en exceso una serie de cuadros con motivos florales. Pero en definitiva, una muestra muy recomendable que no deberías perderte.

martes, 11 de enero de 2011

El rey de la selva vendrá a Madrid


En estos primeros compases del año tan propicios a resumir el pasado ejercicio y adelantar lo que viene en el presente curso, leo en algún lugar que la compañía Stage estrenará el musical El Rey León de Disney en el tercer trimestre de 2011.

Es una gran noticia para todos los aficionados al teatro musical, como es mi caso, porque sin duda es una de las mejores producciones de este género que circulan desde hace años en el panorama mundial. Tuve la oportunidad de verla hace como nueve años en el West End londinense donde se representa desde 1999, y hace tres años en Broadway –donde se estrenó en 1997- estuve a punto de repetir, aunque al final me decanté por otro también de Disney que aún no había visto: Mary Poppins.

El musical de El Rey León, basado en la película de Disney de 1994, con música de Elton John y letras de Tim Rice, destaca sobre todo por su espectacularidad. Es una producción con una grandísima puesta en escena con más de 50 actores sobre las tablas, casi todos disfrazados y caracterizados como animales de la selva y una veintena de músicos.

Recuerdo que cuando la vi en Londres me sorprendió, además de lo bien que cantaban los actores, lo bien que se movían en el escenario simulando las jirafas, los leones, las hienas y demás criaturas selváticas y las fantásticas coreografías, con unos ritmos africanos que se metían irremediablemente dentro del cuerpo. Si a todo esto le añadimos la maravillosa música de Elton Jonh y las letras del aclamado Tim Rice, hace de este rey de la selva, una apuesta segura para la Gran Vía madrileña.

Algo tendrá esta excelente producción que ya ha sido vista por más de 54 millones de personas en 15 países, que se ha traducido a cinco idiomas y que ha recaudado en todo el mundo más de 3,2 billones de euros. Con suerte la veremos en Otoño en el Teatro Lope de Vega de Madrid, que tendrá que transformarse para poder albergar esta producción tan compleja técnicamente. Yo repetiré, de eso no tengo ninguna duda.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Marca Sports Café por Navidad


Madrid tiene desde hace unas semanas, casi coincidiendo con la época prenavideña, un nuevo restaurante temático dedicado al mundo del deporte. Bajo la enseña del diario Marca, se ha abierto en el Paseo de Recoletos de la capital, a escasos metros de la Biblioteca Nacional y la Plaza de Colón, un local de 800 metros para vivir las emociones de deportes mayoritarios como el fútbol, el baloncesto, el tenis, las motos o la Fórmula 1 y otros no tanto como el rugby, hockey sobre hielo, dardos, cricket, etc.

El grupo Unidad Editorial, editor de Marca, y la sociedad santanderina Cántabra Sports Café han puesto en marcha este nuevo proyecto empresarial, cuyo objetivo es que se convierta en una cadena con, al menos, cinco locales en España. El local de Madrid, en pleno centro, muy cerca de su vecino musical Hard Rock Café, cuenta con más de 40 pantallas de televisión, alguna de ella gigante, zonas de videojuegos, una decoración con fotos de deportistas, portadas del diario Marca, una barra de bar redonda enorme... y una tienda de productos deportivos. Además también han incrustado un estudio de Radio Marca, donde se emitirán programas en directo y entrevistas a deportistas famosos.

No dudo de que el Marca Sports Café va a ser un éxito abosluto, por su concepto, por su ubicación y por la asociación con "Marca". Será el lugar perfecto para vivir en directo los grandes partidos de fútbol de la Liga y la Champions no sólo del Real Madrid -cuando no se tengan entradas para ir al campo- sino de otros equipos, pues Madrid alberga seguidores de muchos equipos. Algo parecido a lo que sucede en el famoso The Sports Cafe de Londres que muy bien conozco, en Haymarket, donde se reunían (nos reuníamos) aficionados de varios clubes europeos y lationoamericanos para seguir a sus (nuestros) respectivos equipos.

En estos sitios, lamentablemente, la comida suele ser lo de menos, pues no solemos ser demasiado exigentes mientras tengamos una buena pantalla, buen sonido y unas buenas cervezas. Pero el otro día tuve la cena de Navidad de mi grupo (Unidad Editorial) en este lugar y la verdad es que todo lo que sirvieron en plan "cóctel de pie" estaba bastante bueno. La carta de este nuevo lugar, consagrada al deporte en sus nombres, es muy parecida a cadenas tipo Fosters Holywood o TGI Fridays, con aros de cebolla, alistas de pollo, hamburguesas, quesadillas, ensaladas, sandwiches, perritos calientes, costillas... (e incluso menús para niños y para celiacos) y si tu equipo favorito gana, puedes seguir tomando copas para celebrarlo.

Así que, ya sea en lo poco que queda de 2010 o ya en el año nuevo, Marca Sports Café será una gran opción para disfrutar a tope del mejor deporte en buena compañía. ¡Feliz 2011!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¡Aquí hay tomate!


En los últimos meses he estado ya dos veces en el que, sin lugar a dudas, es uno de los restaurantes de moda de 2010 en Madrid. Curioso, ninguna de las dos ocasiones lo he elegido yo, pero es que cuando un restaurante se ponde de moda, ya se sabe... tanto, que me dicen que ahora es casi imposible reservar, que hay días que casi no cogen el teléfono. En fin...

Bar Tomate, un nombre reconozco que muy original, es la apuesta madrileña del grupo Tragaluz que está triunfando con la mayoría de sus restaurantes en Barcelona. Está ubicado en el distrito de Chamberí, pero casi al lado de Castellana y muy cerca del Barrio de Salamanca, con lo que destila algo de pijerío. Al mediodía, muchos ejecutivos de las empresas de la zona y por la noche, gente que se quiere dejar ver y probar nuevos sitios. El local, muy estilo neoyorquino, es de esos que parece destartalado, o lo que en personas sería algo desaliñado, pero si te fijas bien, está hecho así a propósito, sin perder de vista el más mínimo detalle. Un salón a la calle con ventanales a Fernando el Santo -en donde he comido las dos veces- y otro interior. Me pareció ver también dentro una mesa larga para compartir, tan propio de culturas más anglosajonas. Me llamaron la atención unas lámparas con forma de libros. En definitiva, una decoración curiosa, divertida, distinta.

La comida no está mal, lejos de ser uno de los grandes comedores actuales de la capital. Una cocina mediterránea pero algo creativa, con croquetas, tomates (que para algo se llama asé el sitio), ensaladas, hamburguesas, carpacccios, risottos, solomillos, steak tartar o un tartar de atún sobre guacamole, que por ejemplo yo probé y que estaba muy bueno. La carta de vinos algo escasa. Los postres a base de tartas y helado, aunque me gusté el detalle del surtido de quesos del país. El servicio de mesas algo regular. De precio es moderado, aunque me dicen que han subido algo los precios últimamente. La fama, es lo que tiene. Sale en torno a las 35-40 euros con vino.

En fin, si quieres una buena y breve conclusión. Vete si eres un novelero y quieres ver y dejarte ver, pero no vayas si lo que quieres es un sitio de buen comer.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Juguetes y sueños


El verano, que irremediablemente ya pone fin, nos ha dejado dos buenas películas que aún permanecen en lo alto de las listas de las opiniones de los críticos y nada mal situadas en la taquilla. Toy Story 3 y Origen han animado el periodo estival tan propio de bodrios y cine exclusivamente “de palomitas”.

Toy Story 3 es el colofón a una trilogía genial del director John Lasseter y de Pixar y Disney, que han creado una bonita historia 15 años después del comienzo de la saga, que aúna colorido, diversión, suspense, miedo, tristeza y, por supuesto, alegría. ¿Quién dijo que los dibujos animados son para niños?

Origen ha sido un gran descubrimiento en el séptimo arte. Muchos la califican como la película del año, no sólo por su calidad cinematográfica sino por su capacidad de sorprender y adentrarse en el cine del siglo XXI, donde los efectos especiales se pueden combinar con buenos guiones sin necesidad de que la película sea un bluf.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un bokado en el jardín


El verano se acaba. Da igual que oficialmente hasta el 22 ó 23 de septiembre no cambiemos de estación. La realidad es que el periodo estival está a punto de expirar. La gran mayoría de los españoles lleva ya un par de días en el tajo, y los que no, apuran las vacaciones en la playa, o en las piscinas de las ciudades a las que les quedan pocos días de vida. Pero si tenemos suerte, y el tiempo nos da una tregua, todavía podemos disfrutar de unos días más de alguno de los fabulosos restaurantes con terraza con los que cuenta Madrid.

Uno de los que más me gustan para esas noches de verano calurosas es Bokado. Su ubicación, un poco a desmano si vives en Madrid capital, hace que casi obligatoriamente tengas que ir en coche, pero es de fácil aparcamiento y vale la pena. Se encuentra en el Museo del Traje, al lado de la A-6 casi ya en su entrada (o salida) a Madrid, ya en Ciudad Universitaria. No he cenado en el interior, pero su terraza situada en un amplio jardín es magnífica.

Bokado, al menos su terraza, es un sitio para ir a cenar sin prisas. El servicio no es excesivamente rápido, pero parece que el lugar y el ambiente hace propicio que la velada se alargue algo más con sumo gusto, ya que el jardín es relajante y sumamente refrescante en las noches tórridas del Madrid veraniego, incluso con un piano sonando a lo lejos.

La comida aprueba con bastante nota. Los platos son de origen vasco creativo, pero con raciones abundantes y las materias primas de primera calidad. Tiene dos menús degustación en torno a 40 euros, sin incluir bebidas, con lo que te saldrá algo más de 60 euros por cubierto, siempre dependiendo del vino elegido. Buena carta de caldos. También puedes elegir una buena variedad de aguas. En fin, una apuesta ganadora para las estas fechas estivales.

lunes, 23 de agosto de 2010

¡Larga vida al Salón Chamartín!


El otro día me enteré de que mi añorado Salón Chamartín está cerrado por reformas. Es una mala noticia, pero a la vez estupenda, porque me han dicho que en septiembre, a más tardar, abrirá de nuevo sus puertas a sus viejos conocidos y otros nuevos transeúntes. Mi noviazgo con este peculiar lugar, situado en el distrito que lleva su nombre, comenzó hace unos trece años, unos meses después de llegar a la capital. No es un sitio cualquiera. Para empezar, el acceso es restringido, algo lógico si tenemos en cuenta que sus dueños, un matrimonio de sesenta y pocos años de edad, pero con la mitad de años en espíritu y jovialidad, viven y reinan entre sus paredes.

Es difícil definir qué es el Salón Chamartín. No es un local de copas, pero se toman unos cubatas y unos gintonics estupendos. No es una casa de comidas, pero en pocos sitios en las alturas de la capital (está en una planta 11º con increíbles vistas) comerás tan bien, pues la jefa de la casa igual te hace un cocido montañés, un salmorejo cordobés, un marmitaco, o una exquisita lasaña. Tampoco es un pub relajado para escuchar música, pero siempre se descubre a un nuevo autor, una melodía distinta, una canción francesa olvidada, las rancheras de siempre. El jefe de la casa es un DJ de primera. No es un local de conciertos, pero aquí se han vivido míticos recitales que aún se recuerdan de vez en cuando en algunos rincones de Madrid.

También se llegaron a representar algunas obras de teatro, creo recordar que sobre todo el Juan Tenorio, y hasta sirvió de plató para un corto de cine hace no muchos años. Dispone también de una biblioteca de vértigo, con títulos de todo y para todos. Famosas son sus lecturas poéticas, muchas veces aderezadas con música en directo. Aquí nació una joven editorial de poesía y cuentos, que aún pervive. Y creo que hasta ha servido de estudio de grabación. Me consta, además, que algunas semanas al año se hacen reuniones para ver óperas en minicine. En fin, una gozada. Por no decir que asomarse a la enorme balconada y ver el cielo de Madrid desde allá arriba con una copa en la mano no tiene precio.

El Salón Chamartín es historia viva de Madrid. Por sus sillones, de charla, en sus comidas, puros, representaciones, fiestas, etcétera han pasado en sus casi treinta años de vida todo tipo de personas con diversas ocupaciones: abogados, cantautores, políticos, jueces, empresarios, funcionarios, periodistas, ingenieros, escritores, amas de casa, vividores… muchos han sido los que no han querido perderse entrar y disfrutar de unos de los lugares más enigmáticos e indispensables de Madrid. No está en las guías, nadie habla de él en público, salvo en escasas ocasiones y como en este caso, sin dar muchos datos más que su nombre de guerra, que no aparece en casi ningún sitio, ni siquiera en el edificio en donde está.

Ahora está en obras, cerrado por reformas, pero me consta que ya está casi alicatado para abrir de nuevo sus puertas. Si usted tiene la suerte de ser invitado y alguien le lleva a este lugar tan especial, no lo dude, disfrútelo. Quizás allí nos encontremos, y quizás allí le cuenten algunas de las anécdotas e historias que yo, por respeto, no puedo contar en este blog.

martes, 13 de julio de 2010

La Copa del Mundo en mis manos


A estas alturas, a martes 13 de julio por la tarde, el que no sepa que la Selección española de fútbol se proclamó hace dos días campeona del Mundo es que no vive en España o que está aislado en una cabaña sin contacto con el exterior. El éxtasis que ha provocado la victoria de La Roja en una afición sedienta desde hace décadas del ansiado título mundial en el deporte rey ha paralizado al país entero. Nos merecíamos celebrar algo así y lo estamos disfrutando por todo lo alto.

Nunca olvidaré este mundial. Después de perder el primer partido de la fase final (algo inédito para un campeón) y de los nervios en los partidos posteriores, sobre todo con el de Paraguay de Cuartos, nunca olvidaré la gran final. Madrid fue el domingo durante todo el día (como imagino que toda España) una ciudad que sólo vivía para la final. Desde por la mañana la gente sólo pensaba en el partido. Los exteriores del Bernabéu colocaban puestos de camisetas, gorras, banderas…. Todo el mundo quería ir de rojo. Los coches, los balcones, las personas lucían banderas nacionales, los periódicos tintaban sus páginas con los colores patrios, las televisiones y radios se volcaban con especiales previos a la gran cita. Por la noche, la ciudad (y España) se concentró durante más de dos horas en contemplar el partido de sus vidas. Hubo tensión, nervios, buen juego por momentos. Patadas y juego sucio por otro. Un árbitro inglés para olvidar. Un gol para enmarcar. Un pitido final para recordar. Una victoria para la posteridad.

La fiesta se prolongó a altas horas de de la madrugada. El entusiasmo me llevó a bajar con unos amigos por una Castellana atestada de gente para llegar a Colón y el Paseo de Recoletos. Imposible llegar a Cibeles. Ni falta que hacía. Las calles hervían. Los cánticos resonaban en mi cabeza. ¡Campeones del Mundo! ¡Qué bonito suena!

Ayer, Madrid se volvió a lanzar a la calle, esta vez para homenajear a los campeones que recorrieron la capital en un autobús descapotable. Prácticamente todas las televisiones se apuntaron al carro de la Selección. ¿Quién no vio anoche, aunque fuera en un zapping, a Pepe Reina reinando en el escenario del Manzanares?

Para completar la borrachera mundialista y rojigualda, esta mañana al llegar al trabajo me he encontrado, como el que no quiere la cosa, que a escasos metros de mí estaban Vicente del Bosque y Ángel María Villar con la mismísima Copa del Mundo. Tras felicitar y estrechar la mano de Del Bosque, no pude contener acercarme a la copa y tocarla, como el que toca el cielo. Por allí lanzaron unos flashes, y encima me llevo una foto de recuerdo. ¿Qué más se puede pedir? No sé. Quizás ganarle a Brasil la final de su Mundial en 2014 y poder asistir al campo. Por soñar que no quede. Hay sueños que se hacen realidad.

jueves, 8 de julio de 2010

El delirio de la Roja


El triunfo de la Selección española ante Alemania en las semifinales del Mundial ha desatado una euforia sin precedentes en España. Millones de banderas cuelgan de ventanas y balcones de nuestras ciudades, el tema principal de conversación en los bares y centros de trabajo es el equipo nacional de fútbol, la prensa deportiva arrasa estos días, el positivismo es tal entre los ciudadanos que hemos despedido por un tiempo la crisis, el paro y la sentencia del Estatut para hablar de lo único que parece verdaderamente importante en este país: el fútbol.

No me quiero ni imaginar si somos capaces (no tengo ninguna duda) de ganar el domingo a Holanda y proclamarnos campeones del mundo. El balompié es el único deporte que puede paralizar un país entero. Ya ha sucedido en Brasil, en Argentina, en Francia, en Italia… ahora nos toca a nosotros. Nos merecemos este ganar este Mundial.

Desgraciadamente Sudáfrica está muy lejos, viajar es carísimo y estamos en crisis, pero los millones de gargantas rojas se oirán el próximo domingo por la noche en todos los rincones de España, y allá por donde haya un españolito por el mundo. Tenemos una Selección única y es hora de demostrar al mundo que podemos ser campeones, y que la Eurocopa no fue una ilusión óptica. Que vuelva a marcar Puyol o Villa o mi compatriota Pedrito, o quien sea. Como reza el lema de la Selección escrito en el autobús: “Ilusión es mi camino, victoria mi destino”. ¡¡¡¡A por ellos!!!

martes, 6 de julio de 2010

Nadal, Wimbledon y Roland Garros


El domingo cuando veía a Nadal alzarse en Londres con su segundo Wimbledon y octavo ‘Grand Slam’ me vino a la mente la primera final que ganó en el All England Tennis Club ante Federer, que ha pasado a la historia como la más larga por los continuos cortes ocasionados por la lluvia. ¡Qué pedazo de final! En general, el triunfo de Nadal me hizo recordar muchos buenos momentos que he vivido gracias a los triunfos del tenista balear de tan sólo 24 años, ya sea disfrutándolos desde el salón de casa en la tele o las que he podido disfrutar en directo como varias semifinales y las tres finales que ha disputado en el Masters Series de Madrid (de las que ganó dos) o su segunda final en Roland Garros –la primera frente a Roger Federer- que tuve la suerte de ver en vivo y en directo en la pista Philippe Chatrier.

Entonces un casi todavía adolescente Nadal -había cumplido 20 añitos unos días antes- derrotó al todopoderoso Roger Federer y comenzaba su leyenda en París al sumar su segunda Copa de los Mosqueteros consecutiva y además ante el número uno del mundo. Aquella final empezó mal para el balear, con un 6-1 en contra que no hacía presagiar nada bueno. Sin embargo, Rafa tiró de garra y derrotó al suizo en cuatro sets. Los españoles enloquecimos enarbolando nuestras banderas de España en medio del templo francés de tenis. París, que nunca ha tenido devoción por los españoles, apoyaba a ultranza a un francófono Federer. Pero Roland Garros ha tenido que acostumbrarse y desde entonces ha visto reinar a nuestro Rafa tres veces más (el mes pasado volvió a recuperar el trono que Federer había conseguido el pasado año).

No sé si volveré a contemplar una final de Roland Garros en directo y además jugando los dos primeros del mundo y ganando un español. Mi final en París será siempre la de 2006. Pero si de algo estoy seguro es que no moriría del todo feliz sin haber asistido a una final de Wimbledon al menos una vez en la vida. Mi pasión por el tenis me obliga a coronar los dos templos mundiales de la raqueta. A ver si un año consigo entradas. Ardua tarea.

domingo, 4 de abril de 2010

100 años no es nada. ¡Casi nada!


Hoy la Gran Vía, la calle más emblemática de Madrid, cumple 100 años. Un siglo de vida para una arteria que no es sólo historia viva de la ciudad que la vio nacer, sino de España entera. La arteria madrileña fue durante décadas un símbolo de progreso y modernidad para todo el país. De todos los rincones de nuestra geografía llegaban todos los días del año miles de transeúntes dispuestos a dejarse sorprender de su grandiosidad, sus aceras repletas de gente -lugareños y forasteros-, sus inmensos carteles de cine, sus amplias cafeterías como Manila, sus luces, su todo…

Yo fui uno de esos visitantes que la Gran Vía dejó impresionado en su primer encuentro. Tendría unos 12 años, cuando hace unos veinte veranos la ventanilla de un taxi me dejó entrever tal majestuosidad. Nuestro hotel estaba justo encima de la famosa Casa del Libro, y aunque la entrada estaba -aún está- en la calle de La Salud, las ventanas de las habitaciones daban a nuestra calle hoy centenaria. Yo vivía en una pequeña ciudad, era mi primer viaje a la Península y la Gran Vía madrileña me parecía algo fuera de lo normal. Gente, tiendas, coches, gente, cines con carteles gigantes, edificios más grandes aún, bocas de metro, gente de todo tipo, de toda clase, de todos los lugares, más gente… cuando ibas a cruzar un paso de peatones me sorprendía el río de gente con el que casi te chocabas.

Mi segundo contacto con la calle fue unos dos años después cuando un viaje a Galicia nos detuvo un día en la capital y comimos en un local en el tramo entre Callao y la Plaza de España. Dos años después volví a verla, otra vez de paso a otro viaje más lejano. Dos años más tarde me detuve otra vez en el mismo hotel. Volví a ver pasar gente sin parar desde la ventana de mi habitación. La volvía a patear, almorcé en sus restaurantes, me metí en uno de sus cines, me senté en un banco viendo gente pasar, compré en sus tiendas y disfruté de una de las obras más divertidas que he visto, Cegada de amor de la compañía La Cubana en el Lope de Vega, que era Cine, y ahora es Teatro. Y luego… luego, cuatro meses después, me vine a vivir a Madrid y ya nunca la he perdido de vista. Ya siempre ha sido una visita obligada en mis idas y venidas al centro de Madrid. La Gran Vía ha estado siempre ahí, en mis días universitarios, en mis noches de juerga, en mis tardes de radio, en los cines y teatros, sobre todo musicales, en vueltas y revueltas…

Es verdad que la Gran Vía de hoy me gusta menos que la de hace catorce años, cuando me asenté en Madrid. Es probable que la de hoy sea más cívica, más limpia, más segura, pero también más impersonal. La calle de antaño tenía un sabor especial que esta ha perdido. La muerte de los cines, de las tiendas de toda la vida y la llegada de las grandes cadenas y franquicias de ropa y comida la han asemejado demasiado a decenas de arterias en muchos países del mundo. Pero en fin… quedan muchas cosas que la hacen única. Hoy cumple nuestra vía grande un siglo en pie. 100 años no es nada. ¡Casi nada!


domingo, 20 de septiembre de 2009

¡Arriba el telón!


Llega el otoño. Este próximo martes 22 en torno a las once y veinte de la noche cambiaremos oficialmente de estación, y diremos adiós al verano. Tras el parón estival, el teatro resurge con toda su artillería. Los estrenos se suceden estos días sin parar (algunos montajes han ido aterrizando desde finales de agosto y principios de septiembre).

La escena, sobre todo la madrileña, está más viva que nunca. Ha estado tantos años con el apellido “crisis” tras su nombre, que ahora que la crisis se extiende a toda la economía española (incluso mundial), el teatro ha renacido con una salud de hierro, con las salas llenas, actores de cine que se suben al escenario, y obras que vuelven a reestrenarse a petición del público.

La nueva temporada promete. Por ejemplo, en las tablas madrileñas podremos ver en las próximas semanas y meses a dos colosales actrices que comparten escenario por vez primera. Nuria Espert y Rosa María Sardá protagonizan en el Matadero La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, bajo la batuta del genial director catalán Lluis Pascual. Otro director, el provocador Calixto Bieito, trae al Valle-Inclán la obra Don Carlos, de Friedrich Von Schiller, con Carlos Hipólito como cabeza de cartel. El Centro Dramático Nacional también estrena un mini festival internacional titulado Una mirada al mundo que acercará a la capital cuatro producciones extranjeras, la primera, 1984, dirigida por el oscarizado actor, Tim Robbins. La actriz Charo López ha vuelto a los escenarios con la obra de Ariel Dorfman, El otro lado, y otro intérprete que vuelve tras 22 años alejado de las tablas es Viggo Mortensen, que ha elegido el Matadero de Madrid para su vuelta, junto a Ariadna Gil.

Y otras obras vuelven. La mejor de ellas es, sin duda, Un dios salvaje, de Yasmina Reza, unas de las más divertidas de la temporada pasada (que ya comenté en su día) y que os recomiendo encarecidamente. Sobre las tablas: Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú, Antonio Molero y Pere Ponce. También merece mucho la pena el regreso de Ana Belén, Fran Perea y Alicia Hermida al Bellas Artes, en una versión de Juan Mayorga de Fedra. Y aprovecharé para ver ya que por diferentes motivos se me escaparon en temporadas pasadas: El encuentro de Descartes con Pascal Joven, Espinete no existe, Mi primera vez y Urtain.

Ya iremos comentando. Sube el telón. Se abre la temporada. ¡Qué gran noticia para los que amamos el teatro!

martes, 8 de septiembre de 2009

Norte y sur con cinco estrellas


Septiembre. ¡Qué lejos queda el caluroso julio de mi último post! El verano ha parado temporalmente este blog que hoy recupero para quien quiera compartir conmigo mis diez sentidos. Estos meses veraniegos me han dejado muchas cosas que contar en la nevera. En este post recomendaré dos hoteles cinco estrellas en los que he estado este agosto en dos bodas. Una en cada punta de España: Arcos de la Frontera (Cádiz) y Boltaña (Huesca).

El Hotel Cortijo Soto Real está en Andalucía, cerca de Sevilla y de Jerez. Se trata de un lujoso hotel situado en una finca de 2.400 hectáreas que antes de estos menesteres fue propiedad de un príncipe árabe, que construyó un palacio. Aquí se celebró la boda de unos amigos que se casaron en Arcos de la Frontera. El entorno es formidable, como si estuvieras perdido en medio de un oasis. El hotel, que tiene unas amplísimas habitaciones con baño de hidromasaje, dispone de Spa, Gimnasio y hasta su propia Yeguada con espléndidas cuadras. El que lo quiera puede solicitar rutas guiadas en caballo o en calesa. El Cortijo tiene una selección de caballos de pura raza española y árabe y se pueden hacer diferentes rutas dependiendo de la experiencia. Ideal para celebraciones: bodas, convenciones de empresa,…o una reunión familiar.

El Monasterio Boltaña de la cadena Barceló es un precioso hotel en la localidad de Boltaña en el pirineo aragonés (Huesca), que nace tras la renovación del antiguo Monasterio del Carme, del siglo XVII. Está situado en un maravilloso enclave a orillas del río Ara, y su fusión de la antigua piedra del centenario monasterio con las modernas habitaciones y un cuidado diseño interior lo convierte en un hotel espectacular, un magnífico cinco estrellas para descansar. No le falta de nada: piscina de verano con solarium, fitness center y un magnífico Spa de 1.100 metros cuadrados. También ideal para celebraciones. Yo concretamente, como decía, fui a una boda que se celebró en la propia iglesia anexa al Monasterio, y al convite y a la fiesta posterior en la discoteca del hotel. Altamente recomendable. Volveré en invierno. Debe de ser aún más bonito con nieve en el exterior.

martes, 14 de julio de 2009

Solo ante el peligro


Un virtuoso Michel Camilo se asomó la semana pasada en los madrileños Jardines de Sabatini para sentarse solo ante su piano, solo ante el peligro, y regalarnos un gran concierto al aire libre en los Veranos de la Villa. En un tarde noche, donde en la vecina Plaza de España, miles de personas se congregaban para dar fin a una cabalgata que celebraba la fiesta del Orgullo Gay, a los pies del Palacio Real de Madrid, en unos jardines que se convierten en un oasis en medio del calor veraniego que desprende el asfalto de la capital, llegó Camilo, se sentó enfrente de su gran piano y empezó a tocar.

No sabíamos el qué, no había nada establecido. Toca lo que el corazón le dicta, lo que percibe que el público necesita en cada momento. Así es este dominicano de 55 años que lleva toda su vida pegado a un teclado. Y parece que de verdad las manos están pegadas a las teclas porque Camilo domina con tal maestría el piano, que incluso desde la cuarta fila, cuesta seguir muchas veces sus rápidos y energéticos movimientos que desprenden un sonido espectacular.

Camilo nos regaló a los asistentes de este recital sus ritmos latinos con descargas frenéticas que emocionan al público por la vía rápida, o composiciones más lentas para disfrutar con calma. Y ante la atenta mirada de David y Fernando Trueba, dos filas detrás de nosotros, nos regaló dos bises: Adiós Nonino de Piazzolla y el Giant steps de Coltrane, que pusieron el broche a un concierto maduro y sincero. Es verdad que las otras dos veces que he visto a Michel Camilo en directo, en versión Trío en Tenerife o a dúo con Tomatito en el Cuartel del Conde Duque de Madrid, fueron noches más mágicas que ésta, de mayor complicidad con el público, pero este concierto a los pies del Palacio Real también quedará en mi memoria.

P.D. La foto no es perfecta, pero al menos el iPhone de Tamara (¿o era el de Álex? inmortalizó el momento.

martes, 30 de junio de 2009

Un canal de varios teatros


Hace unos meses abrieron en Madrid los nuevos y flamantes Teatros del Canal en Madrid, cuya gestión pertenece a la Comunidad de Madrid, que ha delegado la batuta artística en Albert Boadella, líder de Els Joglars. Aunque vivo prácticamente al lado de ellos, hasta hace unas semanas no había podido verlos por dentro. Y lo he hecho por partida doble. Por un lado, para ver una de las últimas funciones del clásico Fuenteovejuna, y por otro para asistir al Foro de Evidencias Electrónicas.

Cada uno de estos dos acontecimientos me ha dado la posibilidad de ver las dos salas principales del recinto, una más pequeña y coqueta, más propia para representaciones teatrales a pequeña escala, y la otra más grande y majestuosa, ideal para espectáculos con escenario variable, y eventos varios, como ejemplo este foro u otro congreso profesional. Aparte del interior de las salas, que obviamente (sólo faltaría) están ultra preparadas para todo, con las últimas técnicas y elementos necesarios, los espacios anexos a las salas: ambigú, halls con sofás, anchos pasillos super luminosos, etc. están muy bien estudiados y diseñados. Hay varias plantas, pero no faltan escaleras mecánicas y ascensores. Y además, la cafetería es muy amplia, con gran surtido de cosas para ‘picar’ en el descanso, y para tomar el fresco hay una agradable terraza. En fin… no falta de nada.

Lástima que la obra Fuenteovejuna, que me sirvió de baustimo en estos Teatros del Canal, no haya sido tan buena como esperaba, ni por supuesto tan genial como el Fuenteovejuna que contemplé hace unos años en el Teatro Pavón a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Es triste, pero los actores (excepto uno: Gerardo Malla) no recitaban bien el verso, y sin eso, la obra se desmonta de principio a fin.

Pero volviendo a los Teatros del Canal, también me gustaría destacar su amplia y variada programación: hasta el momento teatro, ópera moderna, danza, flamenco, zarzuela,… y a partir de finales de agosto, la próxima temporada promete con el último espectáculo de Rafael Amargo, el ballet de Víctor Ullate, la obra de Shakespeare Sueño de una noche de verano bajo la dirección de Helena Pimenta y el estreno en España de La Vera Costanza (La constancia veraz), de Franz Joseph Haydn, con libreto de Francesco Puttini y Pietro Tavaglia. Y, por supuesto, el Festival de Otoño (una vez que nos quedamos sin el Albéniz). Habrá que seguir de cerca, nunca mejor dicho, estos Teatros del Canal.

domingo, 14 de junio de 2009

¡Tenerife adelante!


Ayer me vinieron a la mente grandes recuerdos vividos gracias al fútbol. El C.D. Tenerife, el “tete”, volvió a subir a la Primera división del fútbol español después de siete años relegado a la categoría de plata. Creo que todavía hoy domingo, y por lo que he podido ver por la tele e Internet, queda gente en la isla celebrando el anhelado ascenso. Desde la distancia, en la capital de España, que es donde vivo hace muchos años, me sumo a la alegría y a la satisfacción de que mi equipo, el equipo de mi familia, de gran parte de mis amigos y de casi toda la isla de Tenerife, haya recuperado el puesto de honor en la elite del fútbol español del que disfrutó durante varios años.

Mi primer recuerdo que tengo del C.D. Tenerife es de cuando tenía 10 años. El equipo estaba haciendo una gran segunda vuelta en Segunda, valga la redundancia, y había muchas posibilidades de jugar la hoy desaparecida “Promoción” para subir de categoría, hito que no ocurría desde 1962, cuando sólo se aguantó un año en la cumbre. Recuerdo perfectamente el día que conseguimos ese ascenso, jugando contra el Betis, en una calurosa noche de principios de julio de 1989. Ese día, hace casi veinte años, me hice hincha del Tenerife.

Mi padre se hizo socio y abonado del Club, junto a varios amigos, y yo iba con él al estadio, con un pase infantil de acompañante, cada dos domingos. Tras unos primeros años muy difíciles en la máxima categoría, con muchos nervios para no volver a bajar a Segunda, por fin nos fuimos asentando, y llegaron los éxitos: dos quintos puestos que daban derecho a jugar la UEFA, los grandes partidos en Europa donde incluso llegamos en una ocasión a semifinales, los dos épicos finales de Liga ante el Madrid,…

Esos años de niñez y adolescencia en el Estadio Heliodoro Rodríguez López me convirtieron en un gran aficionado al fútbol. Allí vibré con este gran deporte, con mi equipo, con una gran afición y pude ver en directo a estrellas como Maradona, Papin, Boban, Roberto Baggio, Butrageño, Hugo Sánchez, Zamorano, Romario, Laudrup, Zamorano, Koeman, Guardiola, Stoichkov,… Y por supuesto me emocioné con los ídolos locales: Rommel Fernández, Felipe, Redondo, Dertycia, Pier, Pizzi, Quique Estebaranz, César Gómez, y tantos otros.

El ir al fútbol cada quince días se convirtió para mí en un ritual quincenal inolvidable durante casi ocho años, hasta que me vine a vivir a Madrid: bajar a la ciudad de Santa Cruz con mi padre (luego también se hizo socia mi madre), reencontrarme con amigos, chillarle al árbitro, disfrutar con las mejores jugadas, sufrir ante un resultado adverso, cantar los goles, comerme un bocadillo en el descanso, disfrutar con una victoria, tomar algo después de los partidos en el Imperial,… ¡qué tiempos!

Ahora el Tenerife, del que sigo siendo un simbólico accionista, ha vuelto a Primera, al igual que lo hizo el 17 de junio de 2001 en Leganés, donde tuve la oportunidad de asistir al Estadio de Butarque a verlo, tras haber bajado en el 99. Pero aquel tercer ascenso sólo duró una temporada, que apenas me dejó una vez irle al ver al Bernabéu. Espero que ahora nos podamos mantener algún añito más. ¡Tenerife adelante, sin temor a la meta final!

lunes, 1 de junio de 2009

Cuatro sitios para comer bien


Me gustaría recomendar cuatro restaurantes en Madrid que me han gustado bastante de algunos de los que he estado en las últimas semanas. Son cuatro totalmente distintos, sobre todo en precio, pero todos valen la pena:

Muy barato: Si quieres probar una de las mejores hamburguesas de la capital de España, éste es tu sitio: Alfredo’s Barbacoa. Tienen dos restaurantes: el de la calle Lagasca (Barrio de Salamanca), el primero en abrir hace ya más de veinte años, y en la calle de Juan Hurtado de Mendoza (cerca de la Plaza de Cuzco-Paseo de la Castellana), que es en el que más veces he comido. Hay algunos entrantes para hacer boca como los aros de cebolla, alitas de pollo, chile con carne, ensaladas de col, y también tiene de segundo, platos como las costillas, salchichas o lomo, pero su especialidad son sus famosas hamburguesas, que han hecho que hasta tenga su grupo de fans en Facebook (entre los que me encuentro). Mi preferida: La super Alfredos Burger con queso philadelphia y cebolla a la parrilla. Sencillamente exquisita.
Precio aproximado: entre 15 y 20 euros por persona.

Barato: Dentro del deambular bimensual por restaurantes de cocina internacional que hacemos los integrantes de un club del gourmet que fundamos hace años un grupo de amigos, nos tocó cenar la última vez en el restaurante de nacionalidad coreana, Korea, en la calle de Cristóbal Bordiú de Madrid. Decoración sencilla, servicio amable, buena comida y mejor precio. Instalan unas planchas en las mesas con unos camping gas, y ahí te cocinan unos excelentes platos de carne o marisco con verduras. Muy recomendable el omurais, un arroz envuelto en tortilla y con salsa, y a mí me gustó mucho el Kimchi, una especie de col fermentada y picante que sirven fría, pero que no fue mucho del agrado de mis compañeros de mesa. Su punto débil: su escasa y pésima carta de postres. ¡Nada es perfecto!
Precio aproximado: unos 25 por persona.

Caro: Uno de mis restaurantes preferidos en Madrid es el De María de la calle de Félix Boix, cerca de Plaza de Castilla. Cohabitan varios locales con esta enseña en la capital, pero éste es “el restaurante” del grupo y dista bastante de los otros, casi todos en el centro de la ciudad y que son más estilo parrilla con una barra que también sirven cañas, vinos y tapas. El de Félix Boix, que incluso tiene una web independiente, es un acogedor establecimiento, con un buen servicio, una bonita decoración y una buena cocina argentina, donde destaca su rica provoleta, sus excelentes y deliciosas carnes a la parrilla y sus riquísimos postres. Siempre está muy frecuentado por famosos, sobre todo futbolistas (no está muy lejos del Bernabéu), algo que atestiguan algunas fotos que cuelgan de las paredes.
Precio aproximado: entre 50 y 60 euros por persona.


Muy caro: Para ocasiones especiales, como una celebración en grata compañía, un homenaje gastronómico con un excelente vino o simplemente una comida de negocios (lo que más se estila en este lugar) os recomiendo Aldaba, un selecto restaurante de cocina vasco-navarra en la calle de Alberto Alcocer (al lado de Cuzco) con una elegante ambientación, un impecable servicio de mesa, una cocina de temporada del altos vuelos, incluyendo una retahíla de postres caseros y una de las mejores cartas de vino de todo Madrid. No obstante, cuenta con el premiado sumiller Luis García de la Navarra que atesora en este local una carta de vinos que parece una enciclopedia con representaciones de todos los países del mundo. La foto de arriba es de uno de sus salones.
Precio aproximado: 100 euros por persona o más (dependiendo del vino elegido)

domingo, 24 de mayo de 2009

De Cádiz a la estepa rusa


Sólo quedan unos días para poder disfrutar en Madrid de Carmen, uno de los mejores espectáculos de la temporada, que la bailaora Sara Baras ha subido a las tablas del Teatro Lope de Vega. La protagonista del clásico de Mérimée que inmortalizó Bizet inunda la Gran Vía con la fuerza de la gran Baras, una artista carismática, elegante, simpática en los espacios cortos, ingeniosa y muy curranta. Su torbellino y su fuerza la ha hecho ir más allá y además de interpretar el personaje de Carmen, la gaditana ha dirigido la obra y la ha coreografiado, además de firmar la escenografía, en la que destaca el acierto de las sillas y una pantalla con imágenes, y compartir también la creación de la iluminación y el vestuario. Todo un ejemplo de virtuosismo artístico.

La Carmen de Baras no decepciona; emociona en algunos momentos; seduce con sus volátiles movimientos, que aterrizan con estruendo en el escenario. El negro, el blanco y el rojo de la pasión española colorean la escena, en parte gracias al vistoso vestuario de Sybilla. La música de Paco de Lucía, Javier Ruibal o Joan Valent se entremezcla con los taconeos de Baras o reputados bailaores como José Serrano o Luis Ortega. A veces la historia se queda un poco inconexa para quien no haya visto o leído antes a Carmen, pero ahí está de nuevo Sara Baras, soberbia en todas sus intervenciones con un baile elegante y poderoso, con un majestuoso taconeo que endulza con un bello movimiento de brazos que hipnotiza a los espectadores, entregados a la causa, como no puede ser menos. Hasta el 30 de mayo, improrrogable.

Y también he estado viendo esta semana, una de las últimas funciones de otra obra que me ha parecido espléndida. El director Gerardo Vera, máximo responsable desde 2004 del Centro Dramático Nacional, ha programado y además dirigido una versión de Juan Mayorga de Platonov, de Antón Chéjov, obra que estuvo desaparecida durante años y una copia, sin título, apareció en los años veinte en una caja fuerte de un banco de Moscú y que versa sobre la caída de un hombre y sobre la extinción de un mundo.

El poderoso montaje, que hoy ha echado el telón en el Teatro María Guerrero, cuenta con un espléndido elenco de 19 actores encabezado por Pere Arquillué, en el papel de Platonov y la televisiva Carmen Machi, como su esposa, y donde también destaca sobremanera la actriz Mónica López, como Anna Petrovna, la generala. En sus casi tres horas de duración, este Chéjov, próximo en algunos aspectos al que tuve la oportunidad de ver en este mismo teatro el año pasado en Tío Vania, transmite muchas emociones: ternura, miedo, risa, odio, tristeza, alegría, amargura… y nos muestra una sociedad rusa en decadencia, un don Juan con tintes progres y unos valores que deambulan entre la amistad, el amor y el deber como patriota. Consulta la gira, quizás aún estás a tiempo de disfrutarla.

martes, 19 de mayo de 2009

Tenis y más tenis en San Isidro


Nada de toros. Nada de chotis. Nada de verbena. Nada de cocido madrileño, tortilla de patatas, barquillos o rosquillas de San Isidro, ya sean “listas” o “tontas”. Este año había que cambiar la pradera del santo patrón de Madrid por las pistas del nuevo Open de Tenis mixto, heredero del antiguo Masters. El Madrid Arena de la Casa de Campo dejaba paso a la flamante y espectacular Caja Mágica, esperamos que futura sede de tenis de los JJOO de Madrid 2016. El torneo no defraudó. Tenía entradas, como ya viene siendo habitual desde hace cinco o seis años, para las semifinales y final, aunque este año éstas se multiplicaban por dos, al jugar también las tenistas del circuito femenino (WTA). En total 6 partidos en dos días. Agotador, pero muy gratificante.

La nueva Caja impresiona, como decía en mi anterior post, sobre todo su pista central Manolo Santana donde caben 13.000 voces gritando y animando a Nadal. Porque sólo cuando el manacorí salió a la pista para jugar contra Djokovic (el sábado) o contra Federer (el domingo) las gradas estaban totalmente llenas. Lástima que España no tenga aún una afición al tenis como la de París o Londres, que llenan las pistas de sus torneos estrella sin necesidad de tener a un ídolo local entre los protagonistas del choque. Una pena ver la final femenina de la Nº1 del mundo Safina con un tercio de la pista llena, y los palcos desiertos, incluyendo el de las autoridades, que seguro preferían comer y beber gratis en el restaurante VIP. En fin…

Pero lejos de estos comentarios, o la crítica que hago a la organización del torneo por no dejar entrar comida (es decir, unos ‘míseros’ bocadillos que quedaban confiscados en las puertas) para luego ‘hacerse de oro’ cobrando perritos y hamburguesas a cinco euros (833 pesetas de las de antes), el fin de semana fue espléndido. El cielo lució su sol más radiante para iluminar la pista de tierra batida que estrenaba Madrid semanas antes de Roland Garros. Los espectadores llegaron ilusionados para ver gran tenis y los jugadores y jugadoras no defraudaron. Incluso nos regalaron una final masculina entre los dos mejores del mundo nunca vista antes en la capital de España. Lástima que como todos ya sabéis, Nadal no pudo alzarse con la victoria en la final del torneo, pero siempre no se puede ganar… Mención aparte tiene la semifinal del sábado entre el balear y Djokovic, que duró cuatro horas y que se resolvió “in extremis” en los minutos finales con una épica victoria de Nadal.

¡Qué grande es el buen tenis! ¡Qué gran fin de semana! A esperar al próximo año también en San Isidro. Ya tengo compradas las entradas.

domingo, 10 de mayo de 2009

Cobertura olímpica y Caja Mágica


Semana olímpica en Madrid la que termina hoy domingo, pero sin ningunos Juegos. Al menos no todavía. Habrá que esperar al próximo 2 de octubre en Copenhagen para ver si el Comité Olímpico Internacional (COI) se decide por nuestra ciudad, a la que a buen seguro no le faltan ni infraestructuras ni ganas para llevarlos a cabo en 2016. Los representantes del COI han estado toda la semana haciendo una evaluación de la capital española y parece ser, que han salido contentos. Pero bueno esa es otra historia… lo que quería hoy comentar en el blog son dos cosas que están relacionadas directa o indirectamente con los posibles Juegos de 2016 en Madrid.

La primera es que me gustaría resaltar el buen trabajo que he percibido esta semana de los medios de comunicación en referencia a informaciones escritas, gráficas o audiovisuales en torno a la candidatura olímpica de Madrid. Más allá de que el tema pueda ser interesante para vender más periódicos o consumir más minutos de televisión o Internet (que no estoy del todo seguro) o que las autoridades “fomenten” esa información en los grandes grupos de comunicación (tampoco lo sé con seguridad), la verdad es que he constatado que el trabajo de los periodistas ha sido excelente. Y quiero resaltar entre todos a dos medios que no son ni autonómicos o locales, ni deportivos: el diario La Gaceta de Los Negocios, que realizó el martes 5 de mayo un fantástico especial de 32 páginas sobre la candidatura, la ciudad, las instalaciones, la historia de los JJOO, etc… y por otro el diario El Mundo, que realizó una gran cobertura de la visita durante toda la semana con varias páginas con interesantes gráficos e infografías en su suplemento M2.

El segundo tema del que quería hablar es de La Caja Mágica de Madrid, el nuevo Centro Olímpico de Tenis de la ciudad del Manzanares, que aspira a convertirse en el recinto que acoja las competiciones tenísticas de los JJOO de Madrid 2016. Se trata de un nuevo macro complejo deportivo y de ocio de más de 80.000 m², obra del arquitecto francés Dominique Perrault, que fue inaugurado oficialmente la semana pasada por Zapatero, Aguirre y Gallardón, y anteayer viernes para todos los públicos con el inicio del Open de Tenis de Madrid y un concierto del cantante norteamericano Lenni Kravitz.

Tuve la oportunidad de asistir a esa inauguración oficial el pasado jueves 30 de abril y tengo que decir que salí maravillado de las instalaciones. Para un gran fan del tenis como yo, que asisto cada año al Masters Series de Madrid (ahora Open), que sigo los grandes torneos por la tele, y que además viajé hace unos años a Roland Garros a ver la primera final en París entre Nadal-Federer, tener un complejo dedicado a la raqueta en Madrid de esta envergadura, me produce una gran satisfacción.

Un complejo que cuenta con 11 pistas cubiertas y 16 pistas exteriores para la práctica del tenis. Los tres estadios principales, con aforo para 12.500, 3.500 y 2.500 espectadores, suponen un importante hito constructivo, ya que disponen de cubiertas móviles que pueden elevarse o desplazarse lateralmente según las necesidades y las inclemencias meteorológicas de cada momento. Por poner alguna pega, hay que decir que me pareció todo demasiado frío, sin vida, sin cuerpo, sin corazón. Ahora está sólo la carcasa, el esqueleto, la obra faraónica, y habrá que llenarlo poco a poco de vida, ruido, color,… En fin, que los visitantes del COI se habrán quedado tan impresionados como yo de las instalaciones, que podré disfrutar esta misma semana con el Mutua Madrileña Open Madrid. Hace tiempo que tengo entradas para ir con mis amigos Jaime y Jorge a las semis y las finales masculina y femenina. ¡Ya os contaré!